El Primer Coliving Híbrido de Europa: Redefiniendo la Vida Comunitaria
Descubre cómo Kalart ha creado el primer coliving híbrido de Europa, combinando comunidad intencional, residencia creativa y estructura flexible.
Por Roger Riera, Co-Founder

En pocas palabras:
En este artículo exploraremos la diferencia fundamental entre los principales modelos de coliving y cómo Kalart ha creado su propia categoría. Descubrirás cómo este modelo único puede beneficiarte y cómo tú también puedes contribuir a que esta fórmula siga siendo un éxito.
Tiempo de lectura del artículo: 8 min.
Dos mundos del coliving: convencional y rural
El sector global del coliving ha evolucionado en torno a dos corrientes principales.
Por un lado, están los colivings convencionales, normalmente ubicados en grandes ciudades y orientados a nómadas digitales que buscan dinamismo urbano, comodidad y un estilo de vida más acelerado. Estos espacios suelen estar gestionados por grandes operadores: los propietarios son inversores, no residentes, y la vida diaria está a cargo de directores, community managers y equipos contratados. Aunque funcionales y profesionales, su orientación está marcada por una lógica empresarial.
En el extremo opuesto, los colivings rurales o alternativos atraen a un perfil diferente: nómadas que buscan naturaleza, calma y un sentido de comunidad más humano. En estos proyectos, los fundadores suelen estar presentes, viviendo en el lugar o cerca, y participando activamente en la vida cotidiana. Esto genera una experiencia más auténtica y cercana, similar a lo que fue Airbnb en sus inicios, cuando las personas compartían hogares reales con habitantes locales, antes de que la plataforma se convirtiera en un mercado de apartamentos anónimos y check-ins automatizados.
El nacimiento de un modelo híbrido: fase uno
Kalart surge precisamente de la observación de estas dos realidades y del deseo de crear algo diferente. Tras viajar por el mundo y vivir en múltiples comunidades intencionales, residencias artísticas y colivings, sus fundadores identificaron tanto el potencial como los desafíos de la vida comunitaria profunda: la gestión emocional, la armonía relacional y los ritmos de la convivencia.
La intuición fue clara: combinar lo mejor de tres mundos:
- la estabilidad y autenticidad de las comunidades intencionales
- la efervescencia creativa de las residencias artísticas
- y la estructura flexible del coliving
para crear una fórmula que permita una vida comunitaria profunda, pero también sostenible, accesible y adaptable.
El resultado es el primer coliving híbrido conocido en Europa: un espacio donde fundadores, residentes de larga duración y nómadas digitales conviven de forma horizontal, sin jerarquías impuestas por personal externo ni dinámicas de entretenimiento diseñadas por profesionales contratados.
Fase dos: crear un ecosistema de convivencia mixta
Uno de los aspectos más singulares del modelo es la convivencia equilibrada entre personas que se quedan un mes y aquellas que llevan más de un año viviendo allí.
Actualmente, Kalart acoge a 16 personas:
- Aproximadamente el 40 % son nómadas digitales de corta estancia (entre 1 y 6 meses)
- El 60 % son residentes de larga duración que llevan entre 1 y 2 años
Este equilibrio genera un dinamismo particular:
Los residentes de larga duración están profundamente integrados en el valle del Montseny, donde se ubica el proyecto. Trabajan allí, participan en la vida cultural y social de la zona y actúan como puente entre el coliving y la comunidad local.
Los huéspedes de corta estancia aportan nueva energía, perspectivas, culturas, creatividad y potencial de sinergia. Son, metafóricamente, “nuevos paisajes” que refrescan, transforman y enriquecen la vida del grupo.
Esta estructura dual favorece relaciones fuertes, profundas y orgánicas, especialmente cuando muchos huéspedes de corta estancia deciden convertirse en residentes de larga duración.
Un modelo demostrado con datos reales
Kalart no solo funciona en teoría; los números hablan por sí solos.
- El 73 % de los nómadas digitales que llegan por un mes acaban ampliando su estancia. Vienen con la intención de quedarse 30 días y finalmente permanecen 2, 3, 6 meses o más.
- Un porcentaje significativo pasa de estancias cortas a largas cuando hay disponibilidad, integrándose plenamente en la vida comunitaria del valle.
- Alrededor del 27 % de los residentes de larga duración, tras completar su etapa en Kalart, decide mudarse de forma permanente al valle del Montseny. Buscan su propio hogar, un proyecto más íntimo o una vivienda en el pueblo, pero siguen formando parte de la “familia extendida” de Kalart.
- El 10 % de los antiguos residentes de larga duración inicia su propio proyecto comunitario, ya sea en forma de coliving, comunidad, residencia u otros formatos híbridos alternativos. En estos casos, los fundadores de Kalart pueden implicarse o apoyar el proceso mediante mentoría.
Hoy en día, entre 15 y 20 personas que en su momento vivieron en Kalart residen ahora como vecinas en el valle, participando en eventos, encuentros y actividades, reforzando los vínculos más allá de las paredes del proyecto.
Este fenómeno, poco habitual y prácticamente inexistente en otros colivings europeos, es una clara evidencia del impacto emocional, social y humano generado por esta fórmula híbrida.
Una comunidad horizontal y orgánica
El modelo rechaza la figura del community manager contratado. No hay profesionales pagados para entretener a colivers o huéspedes, ni actividades impuestas de arriba hacia abajo.
En su lugar:
- Los fundadores están presentes
- Los residentes de larga duración apoyan de forma natural a quienes llegan
- Existe incluso un sistema orgánico en el que cada residente de larga duración acompaña a una persona de corta estancia durante su primer mes, facilitando el onboarding y una integración auténtica
Esto crea una comunidad horizontal, cuidadosa, voluntaria y profundamente humana.
Un proyecto único en Europa
La combinación de todos estos elementos —fundadores presentes, perfiles mixtos, estructuras híbridas, vínculos duraderos, relaciones profundas, integración territorial y ausencia de personal vertical— ha dado lugar a un modelo que, tras seis años de evolución, no existe en ningún otro lugar del continente.
Kalart no es solo un coliving rural; es un lugar para vivir, un espacio al que las personas llegan, se transforman, conectan… y a veces deciden quedarse para siempre.


