El Ritual de las Comidas Comunitarias en Kalart
Descubre cómo las comidas comunitarias en Kalart fortalecen vínculos y nutren el bienestar a través de cocinar juntos y diversas recetas culturales.
Por Kalart

En pocas palabras:
En este artículo descubriremos cómo las comidas comunitarias en Kalart son mucho más que comida: son un ritual diario que fortalece los vínculos y nutre el bienestar. Exploraremos cómo cocinar en común y compartir recetas de distintas culturas crea oportunidades de conexión, aprendizaje y expresión personal. En definitiva, veremos por qué comer juntos es un pilar fundamental del coliving y del crecimiento colectivo en Kalart.
Tiempo de lectura: 2 min.
Comer juntos, crecer juntos
En Cataluña, y en toda la cultura mediterránea, la comida es mucho más que alimentación. Es un ritual cultural: un momento para estar juntos, compartir historias, crear lazos y dejar que las conversaciones se alarguen en la tranquila sobremesa. En Kalart, este momento cotidiano es un pilar esencial de la vida comunitaria. Alimentamos el cuerpo, pero también cuidamos las relaciones entre quienes convivimos aquí.
A las 14:00 en punto nos reunimos para compartir la comida. Las comidas en Kalart son principalmente vegetarianas, con opciones sin gluten y sin lactosa, y a menudo también alternativas veganas. Ocasionalmente se sirve carne o pescado, pero siempre por separado, para que cada residente pueda disfrutar de su comida de forma cómoda y plena. Nos importan mucho los ingredientes y los sabores, pero aún más el acto de sentarnos juntos alrededor de la mesa.
Uno de los aspectos más significativos de nuestras comidas ocurre incluso antes de sentarnos a comer: la preparación. En Kalart, todos cocinan y todos comen juntos. El almuerzo se convierte en una responsabilidad compartida, que se realiza de forma rotativa. Cada residente asume el papel de “chef por un día” una vez cada tres semanas, preparando una comida completa para la comunidad de quince personas.
Para muchas personas, cocinar para un grupo tan grande es un reto personal y una experiencia de aprendizaje. También es una oportunidad única para mostrar una parte de sí mismas: su creatividad, su cultura y sus orígenes. El o la chef del día suele elegir una receta favorita o tradicional, algo de su lugar de origen para ofrecerlo como un regalo a la comunidad. Y cuando hace falta, los fundadores están ahí para ayudar con las cantidades, los tiempos y el ritmo del proceso, asegurando una experiencia satisfactoria y agradable para todos.
Así, cada comida se convierte en un viaje de descubrimiento en varios niveles. Conocemos al chef del día a través de los sabores que le emocionan y de las recetas que lo conectan con sus raíces. Descubrimos cocinas de la India, Japón, Hungría, Francia, Grecia, España y muchos otros lugares. Imagina descubrirnos a través de un Dal Tadka, un Okonomiyaki, un Goulash, una Ratatouille o una Moussaka… Las conversaciones suelen empezar hablando de comida y terminan en historias sobre la familia, la cultura, la infancia y las formas de vivir. Las comidas se expanden de manera natural hasta convertirse en momentos donde compartimos quiénes somos realmente.
Porque en Kalart, comer es coliving. Y el coliving es aprender, inspirarnos mutuamente y crecer juntos.


